Resumen
Esta clase enseña a componer tablas que se leen sin esfuerzo. Precisa qué es una tabla, un texto que se lee por filas y por columnas, y cuándo conviene frente a una lista o una figura; presenta el entorno tabular, con las letras de columna l, c, r y p{ancho}, el signo & entre celdas y \\ al final de cada fila; muestra la rejilla de líneas verticales y \hline y explica por qué estorba la lectura; presenta las reglas de booktabs, \toprule, \midrule, \bottomrule, \cmidrule con sus recortes y \addlinespace, junto con las normas de las tablas profesionales; alinea las cifras a la derecha o por la coma decimal con la columna S de siunitx y quita el relleno lateral con @{}; dispone las unidades en los encabezados, parte los encabezados largos con \makecell y compone texto en columnas de párrafo con \raggedright y \arraybackslash; compara \arraystretch y \tabcolsep con el espaciado de booktabs; y lee los registros reales de los errores más frecuentes, incluidos los que no producen ningún aviso.
Objetivos de aprendizaje
- Decidir si un conjunto de datos se presenta como tabla, como lista o como figura, y justificar la decisión por el modo en que el lector los consultará.
- Componer una tabla con
tabular, eligiendo para cada columna la letra que corresponde a su contenido, y predecir lo que produce una fuente dada. - Rehacer una tabla de rejilla con las reglas de booktabs, sin líneas verticales ni dobles y con las unidades en los encabezados.
- Alinear columnas de cifras por la coma decimal con siunitx, fijando un
table-formatadecuado a los datos, y prever lo que ocurre cuando un dato no cabe en él. - Diagnosticar, a partir del registro o del resultado, los errores típicos de una tabla, y reconocer los que compilan sin aviso.
Qué es una tabla
Una tabla es un texto que se lee en dos direcciones. Cada fila reúne lo que se sabe de un objeto (un elemento químico, un país, un año); cada columna reúne una misma propiedad de todos ellos (la masa, la población, el precio). El lector rara vez la lee entera: busca una fila, recorre una columna, compara dos cifras vecinas. De ello se sigue el criterio con que se juzga una tabla: es buena si permite encontrar un dato y compararlo con sus vecinos sin que el ojo tropiece con nada que no sea información.
Si esto es así, la tabla no es la forma natural de todo conjunto de datos. Cuando los datos tienen una sola dimensión (una serie de pasos, una enumeración de requisitos), la forma adecuada es una lista, que se lee de arriba abajo y no exige columnas. Cuando lo que importa no es cada valor sino la forma del conjunto (una tendencia, un máximo, la relación entre dos magnitudes), la forma adecuada es una figura, porque el ojo capta una pendiente de un vistazo y la deduciría con trabajo de una columna de números. La tabla conviene cuando el lector necesita los valores mismos, con sus cifras, y cuando los datos se cruzan en dos entradas.
En esta clase las tablas van sueltas en el texto, como un bloque más, o centradas con el entorno center. En la clase dedicada a las figuras y los cuadros flotantes recibirán un pie, un número y un lugar en la lista de cuadros; lo que aquí se aprende es la composición de su interior, que no cambia.
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