Resumen
Esta clase resuelve en los números complejos la ecuación . Con la forma polar y la fórmula de De Moivre demuestra que todo complejo no nulo tiene exactamente raíces -ésimas, que comparten el módulo y tienen argumentos separados por , de modo que forman un polígono regular centrado en el origen. Estudia después las raíces de la unidad: son las potencias de una sola de ellas, se multiplican como se suman los restos de la división entre , sus potencias de exponente suman o según que divida o no a , y factorizan el polinomio . Caracteriza con el máximo común divisor las raíces primitivas, cuyas potencias recorren todas las raíces, y obtiene, agrupando raíces conjugadas, la factorización real de y de en factores lineales y cuadráticos, con la que reaparece el valor de .
Objetivos de aprendizaje
- Hallar las raíces -ésimas de un complejo no nulo con la forma polar, demostrar que son exactamente y describirlas como los vértices de un polígono regular.
- Operar con las raíces de la unidad como potencias de una de ellas, calcular las sumas de sus potencias y factorizar el polinomio .
- Decidir qué raíces de la unidad son primitivas mediante el máximo común divisor, y demostrar el criterio con la identidad de Bézout.
- Factorizar en los reales los polinomios y agrupando raíces conjugadas, y aplicar las raíces de la unidad a problemas de distancias, de valores trigonométricos y de ecuaciones.
Las raíces -ésimas de un complejo
En la clase del curso Álgebra y Geometría I sobre los números complejos se resolvió la ecuación factorizando una diferencia de cubos, y se anunció que las raíces de índice de un complejo cualquiera exigirían la forma polar. El método de la factorización no se generaliza: para la ecuación no hay ningún factor a la vista. La forma polar, estudiada en la clase sobre la forma polar de los números complejos, convierte en cambio la ecuación en dos condiciones reales, una entre los módulos y otra entre los argumentos, porque, por la fórmula demostrada en la clase sobre la fórmula de De Moivre, elevar un complejo a la potencia eleva su módulo a y multiplica su argumento por .
Sean un número complejo y un natural. Un complejo es una raíz -ésima de cuando . Las raíces segundas se llaman raíces cuadradas, y las terceras, raíces cúbicas.
El único complejo cuya potencia -ésima es es el propio , porque un producto de complejos solo se anula si se anula alguno de sus factores; el caso interesante es, por tanto, . Se escribe entonces en forma polar, , con y uno cualquiera de sus argumentos. El símbolo conserva el sentido que tiene en la clase del curso I sobre potencias de exponente racional y radicales: designa la raíz principal del real positivo , el único real positivo cuya potencia -ésima es . El radical se reserva para la raíz principal de un real no negativo y, como en aquella clase, para la raíz real de índice impar de un real negativo, como ; aplicado a otro complejo, solo se usará con advertencia expresa de que designa una cualquiera de sus raíces, porque, como se verá enseguida, ninguna de sus raíces se distingue de las demás, y elegir una por convenio rompe las leyes de los radicales: si se llamara raíz cuadrada de al número , el producto de esa raíz por sí misma sería , y no la raíz cuadrada de .
Por último, se usa el teorema de la igualdad en forma polar, demostrado en esa misma clase: dos complejos no nulos son iguales si y solo si tienen el mismo módulo y sus argumentos difieren en un múltiplo entero de .
Sean un complejo no nulo, con , y un natural. La ecuación tiene exactamente soluciones distintas, que son los complejos siguientes, para . Todas tienen módulo , y el argumento de cada una supera al de la anterior en .
Se busca la solución en forma polar y se igualan las formas polares de y de . La figura sigue la demostración con y , cuyas raíces cúbicas tienen módulo .
Demostración
Una solución no puede ser nula, porque . La escribimos en forma polar, con , y la elevamos a la potencia con la fórmula de De Moivre.
Por el teorema de la igualdad en forma polar, la ecuación equivale a dos condiciones reales: los módulos son iguales y los argumentos difieren en un múltiplo entero de .
El real positivo cuya potencia -ésima es es único, la raíz principal, y el argumento queda determinado por el entero . Recíprocamente, todo complejo con ese módulo y ese argumento es solución, porque cumple las dos condiciones. Con y , resultan y .
Los enteros son infinitos, pero las soluciones no. Por la división con resto, todo entero se escribe como , con entero y ; el argumento excede entonces a en un múltiplo entero de , y las dos soluciones coinciden. En la figura, .
Las soluciones son distintas entre sí: si , sus argumentos difieren en un número comprendido estrictamente entre y , que no es un múltiplo entero de . Hay, por tanto, exactamente soluciones. Con , son , y .
En la práctica, la primera raíz tiene por argumento , y cada una de las siguientes se obtiene sumando al argumento de la anterior. Cambiar el argumento de por otro, , no cambia el conjunto de las raíces, solo su numeración: lo que antes era pasa a llamarse . Para , los argumentos de las dos raíces difieren en , de modo que son opuestas, ; es el doble signo que aparece en la raíz cuadrada de un complejo, calculada en la clase del curso I sobre los números complejos igualando partes reales e imaginarias. El número de raíces concuerda, además, con lo que se sabe de los polinomios: por el lema de las raíces distintas de la clase del curso I sobre el álgebra de polinomios, cuya demostración vale sin cambios en los complejos, el polinomio , de grado , no puede tener más de raíces distintas; el teorema muestra que las tiene todas.
El polígono regular de las raíces
Las raíces tienen el mismo módulo, de modo que están en la circunferencia de centro y radio , y sus argumentos están igualmente espaciados. El teorema siguiente expresa esta disposición con el producto de complejos, que en forma polar multiplica los módulos y suma los argumentos, como se demostró en la clase sobre la forma polar.
Sean un complejo no nulo, con , y un natural. Cada raíz -ésima de se obtiene de la anterior multiplicándola por el número siguiente, lo que equivale a girarla un ángulo de alrededor del origen; las raíces son los vértices de un polígono regular de lados inscrito en la circunferencia de centro y radio , y su lado mide .
La figura sigue la demostración con , cuyas raíces cúbicas, cuartas y sextas están en circunferencias de radios , y .
Demostración
Como , el producto tiene el módulo de y su argumento aumentado en : es la raíz siguiente. Por inducción sobre , cada raíz es la primera multiplicada por una potencia de , .
Multiplicar por es, por tanto, girar un ángulo de alrededor del origen, y ese giro conserva las distancias, porque el módulo de un producto es el producto de los módulos.
El giro lleva cada lado del polígono al siguiente, de modo que todos los lados miden lo mismo.
El polígono se cierra, porque : el giro lleva el último vértice al primero. Los vértices están en la circunferencia, los lados son iguales y también los ángulos centrales; los triángulos que cada lado forma con el centro son congruentes, por tener sus tres lados iguales, y por tanto los ángulos del polígono son iguales: es regular.
El lado se calcula en el triángulo de vértices , y . Por la fórmula del ángulo mitad, , y el seno de es positivo. Para las raíces sextas de , el lado vale , igual al radio, como en todo hexágono regular.
Para , el polígono degenera en un diámetro, cuyos extremos son las dos raíces opuestas, y para hay una sola raíz, el propio . Que las raíces formen un polígono regular explica por qué ninguna se distingue de las demás: el giro de las permuta sin alterar la figura.
Cargando el contenido…