Resumen
Esta clase enseña a construir la base bibliográfica de un trabajo: el archivo .bib, del que biblatex y biber toman los datos de cada obra para componer las citas y la lista de referencias. Explica por qué conviene separar los datos de las obras del estilo con que se citan, y relaciona esa separación con el marcado lógico; describe la estructura de una entrada, sus tipos más frecuentes, la elección de las claves de cita y los campos que cada tipo necesita; compara los nombres de campo de biblatex con los del BibTeX clásico; muestra cómo deben escribirse los nombres de las personas, los apellidos compuestos, las partículas y los autores institucionales; explica cuándo hay que proteger las mayúsculas de un título; muestra que biber lee directamente las letras acentuadas y por qué el programa bibtex las ordena mal; presenta la exportación desde Zotero; y termina con los errores más frecuentes y la manera de reconocerlos.
Objetivos de aprendizaje
- Explicar por qué una base bibliográfica única, separada del estilo de citación, permite cambiar el aspecto de todas las referencias sin tocar los datos.
- Escribir entradas correctas de los tipos más frecuentes, con su clave y con los campos que cada tipo exige.
- Reconocer los nombres de campo de biblatex y sus equivalentes clásicos, y decidir cuáles usar según el programa que procesará la base.
- Escribir los nombres de personas e instituciones de modo que el apellido, el nombre y la partícula se interpreten como corresponde, prediciendo cómo se ordena y se cita cada uno.
- Diagnosticar, a partir del resultado y de los mensajes de biber y de LuaLaTeX, una coma que falta, una clave repetida, un signo
&sin escapar y una obra que no aparece en la lista.
Por qué una base bibliográfica
Una referencia bibliográfica reúne dos cosas de naturaleza distinta. Una son los datos de la obra: quién la escribió, cómo se titula, dónde y cuándo se publicó, en qué páginas de qué revista aparece. La otra es el estilo: el orden en que esos datos se escriben, la letra de cada uno, la puntuación que los separa, la forma de la llamada en el texto. Los datos de una obra no cambian; el estilo cambia con la disciplina, con la revista, con la universidad. Quien escribe a mano «Darwin, C. (1859). On the Origin of Species. London: John Murray.» ha fundido ambas cosas en una línea, y si la revista exige otro estilo debe rehacer cada referencia.
Es la misma distinción que la clase sobre el formato con sentido estableció para el texto: el marcado lógico dice qué es cada pasaje y deja que una decisión tomada en otro lugar fije cómo se ve. Aquí, el archivo .bib dice qué es cada obra; el paquete biblatex, con el estilo elegido en el preámbulo, decide cómo se escribe; y el programa biber, que se ejecuta entre dos pasadas de LuaLaTeX, lee la base, busca las obras citadas, las ordena y le entrega a biblatex la lista ya preparada.
De ello se siguen tres ventajas. La primera es que los datos de cada obra se escriben una sola vez, aunque se citen en diez trabajos distintos: la base es la única fuente de verdad, y un error corregido en ella queda corregido en todos. La segunda es que el estilo se cambia con una opción, sin tocar la base. La tercera es que la lista de referencias contiene exactamente las obras citadas, ni una más ni una menos, ordenadas por el programa y no por la memoria del autor.
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