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Topos Uranos

Resumen

Esta clase enseña a dar formato al texto diciendo qué es cada pasaje y no cómo debe verse. Distingue el marcado lógico del marcado visual y explica por qué la diferencia decide la suerte de un documento largo; presenta el énfasis con \emph y su comportamiento cuando se anida, las instrucciones que cambian la familia, la serie y la forma de la letra, con sus formas de declaración, y los tamaños, que solo existen como declaraciones; muestra por qué conviene definir instrucciones propias que nombren funciones; recorre las tres listas de LaTeX, su anidamiento y el paquete enumitem; distingue los entornos de alineación de sus declaraciones; y termina con lo que no conviene hacer: espaciar a mano, fingir títulos con negrita y subrayar.

Objetivos de aprendizaje

  1. Distinguir el marcado lógico del visual y justificar, en un documento largo, la preferencia por el primero.
  2. Predecir el resultado de instrucciones de letra anidadas, en su forma con argumento y en su forma de declaración, incluidos el énfasis anidado y los tamaños.
  3. Elegir entre las listas numeradas, con viñetas y descriptivas, anidarlas y ajustar con enumitem sus etiquetas, su espaciado y su numeración.
  4. Alinear un pasaje con el entorno o con la declaración adecuados, explicando por qué una declaración de alineación debe abarcar el final del párrafo.
  5. Reconocer en una fuente las marcas visuales que conviene sustituir (espacios manuales, títulos en negrita, subrayados) y reescribirlas según su función.

Marcar el sentido, no el aspecto

Un mismo aspecto puede servir a funciones muy distintas. En un ensayo, la cursiva señala a la vez una palabra destacada, el título de un libro, una expresión latina y el nombre científico de una especie; en un manual, la negrita marca un término que se define y, en ocasiones, un título. Quien escribe la cursiva directamente practica el marcado visual: dice cómo se ve el pasaje. Quien escribe que el pasaje es un énfasis, un título de obra o un término practica el marcado lógico: dice qué es, y deja que una sola decisión, tomada en otro lugar, fije cómo se ve.

La diferencia apenas se nota en una página; en una tesis de doscientas, es decisiva. Supóngase que una revista exige los nombres de especie en cursiva, pero los títulos de obra entre comillas. Si el autor escribió \textit para ambos, debe revisar uno por uno cientos de pasajes y decidir en cada caso cuál es cuál, con el riesgo de equivocarse en alguno. Si escribió una instrucción distinta para cada función, basta cambiar una línea del preámbulo. De ello se sigue la regla de esta clase: cada marca de formato debe responder a una función del texto, y las instrucciones visuales quedan para definir esas funciones o para los casos aislados que no se repiten.