Resumen
Esta clase estudia las técnicas elementales para contar los elementos de un conjunto finito sin enumerarlos uno por uno. Define el número de elementos de un conjunto finito mediante biyecciones, demuestra a partir de esa definición los principios aditivo y multiplicativo, deduce de ellos el número de permutaciones, de variaciones y de combinaciones, y define los coeficientes binomiales, cuya simetría y cuya regla de Pascal se demuestran tanto por conteo como por cálculo. Ordena después esos coeficientes en el triángulo de Pascal, demuestra por inducción el teorema del binomio de Newton, que generaliza los productos notables, y lo aplica al desarrollo de potencias, a la búsqueda de un coeficiente y a la aproximación numérica. Es la última clase de contenidos de la unidad dedicada a los números naturales, que se cierra con la clase de síntesis y desafíos.
Objetivos de aprendizaje
- Aplicar los principios aditivo y multiplicativo para contar sin enumerar, separando en casos cuando las condiciones de una elección interfieren.
- Distinguir permutaciones, variaciones y combinaciones, y calcular su número mediante el factorial.
- Demostrar las propiedades de los coeficientes binomiales por conteo y por cálculo, y construir con ellas el triángulo de Pascal.
- Demostrar el teorema del binomio de Newton y aplicarlo al desarrollo de potencias, al cálculo de coeficientes y a la aproximación de potencias.
Los principios de conteo
Contar los elementos de un conjunto finito es la operación más elemental de la aritmética mientras el conjunto puede recorrerse elemento a elemento. Ahora bien, cuando los elementos son las maneras de realizar una elección compuesta, como ordenar diez libros en un estante o elegir tres representantes entre treinta personas, la enumeración se vuelve impracticable, y el número se obtiene descomponiendo la elección en partes o en etapas. Toda la combinatoria elemental descansa en dos principios, que se demuestran a partir de una definición precisa de lo que significa contar.
Contar los elementos de un conjunto es numerarlos: asignar a cada número desde hasta un elemento, sin repetir ninguno y sin omitir ninguno. Se dice que un conjunto tiene elementos, con natural, cuando existe una biyección del conjunto en , es decir, una función que lleva números distintos a elementos distintos y alcanza a todos los elementos de ; el conjunto vacío tiene elementos, y un conjunto es finito si es vacío o tiene elementos para algún natural . Las biyecciones, su composición y su inversa se estudian en la clase sobre conjuntos, relaciones y funciones.
Hecho admitido (número de elementos). Se admite sin demostración que el número de elementos de un conjunto finito está bien definido: un conjunto no puede tener a la vez elementos y elementos si . Se admite también que todo subconjunto de un conjunto finito es finito.
Ambos hechos se demuestran por inducción sobre ; el primero es, en el fondo, el principio del palomar, según el cual no hay una función que lleve los números de a números distintos de . Sus demostraciones son largas y no aportan ideas que se usen después, y por eso se admiten. Sin el primero, la expresión «el número de elementos» no tendría sentido, y una demostración combinatoria, que cuenta un mismo conjunto de dos maneras, no podría concluir que los dos resultados son iguales.
Si tiene elementos, tiene elementos y y no tienen elementos comunes, entonces tiene elementos. La figura sigue la demostración con y .
Demostración
Por hipótesis, hay una biyección de en y otra, , de en : los elementos de cada conjunto están numerados sin repeticiones.
Por la tricotomía, todo número desde hasta cumple o ; en el segundo caso, por la definición del orden, para un natural , único por la cancelación de la suma, y por la monotonía de la suma.
Definimos en : los primeros números se numeran como con , y los siguientes, como con .
La función lleva números distintos a elementos distintos: dos números de la misma parte, porque y lo hacen; uno de cada parte, porque van a un elemento de y a uno de , que no tienen elementos comunes.
La función alcanza a todos los elementos de la unión: los de son valores de , y los de , valores de .
Por tanto, es una biyección de en , y la unión tiene elementos. Si uno de los conjuntos es vacío, la afirmación es inmediata.
Por inducción sobre el número de partes, el principio se extiende a cualquier número finito de conjuntos sin elementos comunes dos a dos: la unión de , con elementos, tiene elementos, porque la unión de los primeros es la de los primeros con el último, que no tiene elementos comunes con ellos. De él se deduce el segundo principio, que cuenta las elecciones que se hacen por etapas.
Si una elección se realiza en dos etapas, la primera de maneras y la segunda, cualquiera que haya sido la primera, de maneras, la elección completa puede realizarse de maneras. La figura dibuja cada elección completa como un punto, en la fila de su primera etapa, con .
Demostración
Agrupamos las elecciones completas según la primera etapa: hay clases sin elementos comunes, y cada una tiene elementos, las maneras de completar esa primera elección.
Procedemos por inducción sobre el número de clases. Paso inicial: si , todas las elecciones están en , que tiene elementos.
Paso inductivo: suponemos que la unión de clases sin elementos comunes, de elementos cada una, tiene elementos.
La unión de clases es la de las primeras con la última, que no tiene elementos comunes con ellas; por el principio aditivo, tiene elementos.
Por el lema , demostrado al probar la conmutatividad del producto en la clase sobre las operaciones, ese número es .
Por el principio de inducción, la unión de clases tiene elementos: la elección completa puede realizarse de maneras. En la figura, .
Del mismo modo, por inducción sobre el número de etapas, el principio multiplicativo se extiende a cualquier número finito de ellas: una elección en etapas, que pueden realizarse de maneras respectivamente, puede realizarse de maneras. Por ejemplo, en el sistema decimal estudiado en la clase sobre los sistemas de numeración posicional hay números de tres cifras, porque la primera cifra no puede ser y las otras dos son libres. Conviene advertir que el principio multiplicativo exige que el número de opciones de cada etapa no dependa de lo elegido antes, aunque las opciones mismas sí dependan; si esa condición falla, se separan casos en los que se cumple y se suman sus resultados con el principio aditivo.
Las etapas sucesivas de una elección se representan con un diagrama de árbol: de un punto inicial, la raíz, salen tantas ramas como opciones tiene la primera etapa; del extremo de cada rama, tantas como opciones tiene la segunda, y así sucesivamente. Cada recorrido desde la raíz hasta un extremo final, u hoja, es una elección completa, y el principio multiplicativo cuenta las hojas sin dibujarlas.
Contar los números de tres cifras que pueden escribirse con las cifras , y sin repetir ninguna, y compararlos con los que se obtienen si se admite la repetición.
Demostración
La primera cifra puede ser cualquiera de las tres: de la raíz salen tres ramas.
Elegida la primera cifra, quedan dos para la segunda, cualquiera que haya sido la primera: cada rama se abre en dos, y por el principio multiplicativo hay seis comienzos posibles.
Para la tercera cifra queda una sola posibilidad, de modo que cada comienzo se completa de una única manera.
Las hojas del árbol, leídas desde la raíz, son los seis números buscados, ordenados de menor a mayor.
Si se admite repetir cifras, cada etapa tiene tres opciones, y el árbol tiene muchas más hojas que en el caso sin repetición.
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